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Full text of "Memoria Sobre La Hacienda Publica"

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LIBRARY U.C. RIVERSIDE 


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1-/6RARY U.G. 



SOBBEjU 


HACIENDA PUBLICA 

■. * f 

PBE8ENTADA 

A S. E. EL PRESIDENTE DE LA REPÚBUCA 


EL MINISTRO DE aXciENDA INTERINO. ;. 
ü. irB3RlSr-A.3SfI50 TOÍIBBS 

MONTEVIDEO 

ImpftMt dt XA tribuna, uUe 25 d9 Mayo N* 128' 

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ígitiz^er by '^^^,^ ' '2 








^ÍVERS/DE 



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In compliance with current copyright 
law, U.C. Libraiy Bindery produced 
this repiacement volume on paper 
that meets the ANSI Standard Z39.48- 
1984 to replace the irreparably 
deteriorated original. 

1990 


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MEMORIA 

SOBr.E LA 


HACIENDA PUBLICA 


l’líKSKNTADA 


A S. E. EL PRESIDENTE DE LA WÍPÚBLICA 

EL MINISTRO DE HACIENDA INTERINO 


ü. B^ERlSr^NDO TORRES 



MONTEVIDEO 

Imprenta de LA TRIBUNA, calle 25 de Mayo N* 128 

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Al aceptar por pocos días la Cartera de Hacienda que 
V. E. se sirve confiarme, rae he impuesto el deber de co¬ 
nocer, tanto como sea posible, las cuestiones mas impor¬ 
tantes que afectan este Ministerio. 

El rápido estudio que he podido practicar, me ha 
sugerido la idea de elevar á V. E. los proyectos de re¬ 
cursos uno, y de amortización de deudas otro, de los cua¬ 
les presento el primero, ^y en breve tendré el honor de 
ofrecer el segundo. 

Uno y otro influyen enérgicamente en el presente y 
en el porvenir de nuestra patria, y seria dichoso si mere¬ 
ciendo la aprobación deV. E., tantos años co asagrado á 
la cosa pública y versado en sus mas profundas cuestio¬ 
nes, me fuese permitido ofrecerlos al estudio del pueblo. 

Sí es indispensable crear prontamente recursos para 
salvar el presente sin afectar el porvenir. Es también ne¬ 
cesario proceder al reconocimiento y arreglo de deudas 
nacionales y cstrangeras, reconocidas unas y reclamadas 
otras. 

Tanto como es digno y elevado en una nación de 
sublimes antecedentes llamar espontánea y amistosa¬ 
mente á sus acreedores para reconocer y consolidar los 


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— 4 ~ 


créditos que épocas de terrible calamidad le han obligado 
¿ contraer, tanto sería indigno y peijudícial el negarse á 
ello. 

El arreglo de las deudas encierra cuestiones de ho¬ 
nor y de equidad, que es necesario apresurarse á resolver. 

Yo, que creo de la mayor importancia llamar la aten¬ 
ción de Y. E. y de la H. 4. G. sobre estos dos puntos, los 
mas importantes económicamente hablando del presente 
y del porvenir, me apresuro á manifestar á V. E. mis 
ideas, dejando á inteligencias superiores el conformarse 
ó no con ellas. 

Tengo el honor de ofrecer á V. E. mi profundo res¬ 
peto. 

rBB,l>TA.ISriDO XORBES 

A S. E. EL Señor Presidente de lí República, General Don 
Lorenzo Batlle. 


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Al E\mo. Señor Presidente de la República. 


Considero de todo punto indispensable proceder al 
estudio de las causas que han traído la hacienda pública 
al lamentable estado en que se encuentra, y conocer este 
estado en sus detalles antes de buscar un remedio á la 
situación—remedio que solo es posible encontrar, si ha 
de ser efica?: y poderoso, en el exámen serio é imparcial 
de tas causas que la han producido. 

Para verificarlo, es preciso calcular sobre la única 
base oficial ó incontestableda que nos ofrecen los datos d e 
la Contaduría General y Colecturía de Aduana. Siendo el 
comercio todavia entre nosotros el representante de la 
riqueza de nuestro pais,—las rentas que él produce, son 
el dato mas fehaciente para juzgarla. 

Hé aquí. Señor, lo que esos datos demuestran: 

En el año de 1862, en que el pais estaba perfecta¬ 
mente tranquilo, y según la voz pública bastante bien ad¬ 
ministrado, el producto de las rentas de Aduana, libres 
de afectaciones ú las deudas, según consta de los datos 
presentados por la Contaduría General, importaba la suma 
de2:d06.72S 

Los años 65, 64 y 63 son de guerra, y por consi¬ 
guiente no los tomaremos en cuenta, para pasar al año 66, 
en el cual las mismas rentas ascienden á ía suma de 
5:602.599 $. 


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— 6 — 


En tres años, vé V. E. un aumento de rentas de 
•1:500.000$—magnífico desarrollo déla riqueza nacional, 
en tan poco tiempo. 

En el año -1867. es mas próspero todavia : la renta 
asciende á 4:294.456 $, es decir, que la renta progresa 
en las Aduanas de la República 692.000 $ sobre el año 
anterior. 

Aquí termina desgraciadamente tan rápido desar¬ 
rollo; las rentas de -1868 solo alcanzan á la suma de 
2:776.865 $. 

¡t:5^ 8.089 $ menos de las rentas de Aduana del 
año 67! 

Mas desgraciado el año 187J, solo produce 
2:755.559 $—40.000 $ menos todavia que el año 68. 

En la diferencia que se nota en la progresión ceiiier- 
cial entre los años 62 al 67, y de este al 70, es donde está 
el secreto de la crisis financiera que atraviesa la Repú¬ 
blica. 

V. E. vé en los primeros cuatro años un admirable 
desarrollo comercial, desgraciadamente detenido en los 
tres años subsiguientes. 

Estos tres años fueron infaustos; todo en ellos fué 
contrario á la prosperidad pública, causas políticas y cau¬ 
sas naturales: 

El Cólera (en el 68) interrumpiendo las faenas de los 
saladeros, y reduciendo casi á la mitad la esportacion de 
la República; 

Conmociones políticas agitando todos los ánimos, 
infiltrando en ellos la desconfianza del porvenir; 

Baja en los grandes mercados de uno de los produc¬ 
tos mas pingues del pais : la lana; 

Epidemias rurales esterminando grandísimo número 
de ganado vacuno y sobre todo lanar; disminuyendo por 
el miedo el valor de esta desde 2 $ hasta 2 reales, produ¬ 
cen en el año 68 esa enorme baja de valores que todos 
hemos conocido, y que los datos incontrovertibles que la 


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Colecturía Geaeral de Aduana suministra, riene á com¬ 
probar con la enorme disminución de ^:500.000 $ en las 
rentas. 

Las terribles llurias del principio del año -1869, que 
destruyen casi por completo los cereales, que causan 
también en las lanas enormes quebrantos, prolongan la 
epidemia y aumentan el terror, hacen igualmente fatal 
ese año. 

i 50:000.000 $ de producción, perdidos en dos años! 

Tales pérdidas, que equivalían á la tercera parte de 
la riqueza productiva del Estado, han debido producir, y 
efectivamente producian, una enorme perturbación en 
todas las fortunas, en la pública como en la privada. 

La inevitable esportacion del oro, en reemplazo de 
los productos que fueron deOcientcs; 

La suspensión repentina de gran número de opera¬ 
ciones comerciales y de proyectos industriales; 

La rápida liquidación de negocios importantísimos 
en muchos pueblos de la República, y la extinción casi 
total del crédito, forzosa consecuencia de la inseguridad 
y de la alarma, justiGcada por tantos y tan seguidos de¬ 
sastres: produjeron la terrible crisis financiera que todos 
hemos presenciado y en la cual nos hallamos todavia. 

No es este el momento de examinar si las medidas 
que se lomaban |»ara salvar la crisis,procurando tranqui¬ 
lizar los ánimos, fueron mas ó ménos hábiles. 

Tal vez no se comprendió en aquel momento toda 
la terrible importancia de aquella crisis, tratándola cual 
si fuese una de esas perturbaciones transitorias, que la 
baja no esperada de determinados efectos, produce en 
una plaza comercial por la ruina de algunos Bancos ó ca¬ 
sas de Comercio^ trayendo una natural paralización á los 
negocios y una desconfianza y decaimiento efímero del 
crédito y de los valores. 

Es posible, á juzgar por las medidas tomadas para 
tranquilizar los ánimos, que se creyese bastaban algunos 


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— 8 — 


meses, para que los espíritus satisfechos se repusieran y 
renaciera la confianza como en tales casos sucede; no 
comprendiendo que la crisis en que se bailaba, era per¬ 
manente y que no habia confianza que bastase á dominar¬ 
la; puesto que ella era el resultado de un desastre, ó mas 
bien, de una série de desastres nacionales; que no era una 
perturbación local, sino general; que afectaba no solo al 
comercio, sino también y muy directamente á todas las 
clases de la sociedad y á toda especie de valores. 

Como quiera que sea, no es este ei momento de anali¬ 
zar aquellas medidas que por otra parte conviene estu¬ 
diar para que puedan servir de regla á otros Legisladores 
y á otros Gobiernos; pero en este caso como ya pa¬ 
saron, basta apuntar los hechos como causa producente 
de la situación financiera en que nos hallamos; inmensa¬ 
mente agravada por la situación militar y política de la 
Nación. 

Contrayéndonospues al exámende la actualidad ine¬ 
xorablemente formulada por las causas que acabamos de 
detallar—teniendo en vista para mejor comprenderla,que 
en el órden natural de las cosas la crisis que nos aflige 
habrá de continuar hasta que la paz en la República y un 
año de producción abundante y feliz restablezcan el equi¬ 
librio entre la importación y la esportacion, y que sobre 
todo, lleven la confianza á los ánimos tristemente preocu¬ 
pados y asi puedan terminarla, no tanto por la riqueza 
que un solo año no bastará á reponer, como por la con¬ 
fianza en el porvenir que el órden restablecido y un año 
próspero bastarian á despertar. 

Exmo. Señor: 

Si el cuadro que he bosquejado no tiene nada de 
halagüeño es, en mi conciencia, de una indisputable 
verdad. 

Hombres sobre quienes pesa la responsabilidad del 
porvenir, debemos mirar de frente los inconvenientes que 


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_ 9 — 

atravesamos y con los cuales el destino nos fuerza luchar. 

Hé aquí, Exmo. Señor, la situación rentística en que 
nos hallamos; ella es una consecuencia lógica y natural 
del pasado. 

Examinémosla. 

En los recursos que la Ley de Presupuestos asigna 
al P. E. para las necesidadespúblicas, figuran bajo el rubro 
Rentas Departamentales, 500,000^ por los Departamen¬ 
tos de Campaña—ü47,000 por la Capital—1:047.000 de 
los que solo existii án apenas 560.000. Esto es, 200.000^ 
de Contribución Directa de Montevideo, ya consumidos 
casi y 160.000 en sus demás rentas. 

Los otros 700.000 son de todo punto incobrables en 
este año financiero. 

Aun suponiendo que la guerra se terminase feliz¬ 
mente en pocos meses, el estado de postración, aun de mi¬ 
seria, en que quedan los Departamentos, baria tan opi e- 
síto como impolitico el coinpelerbis al pago. 

Son pues, Exmo. Señor, 700.000 $ presupuestados, 
con que no hay que contar. 

Mas aun. 

Bajo el rubro de «Acción dei Ferro-Carril Central ú 
transferir según la Ley,» se presupuestan—50t.234 ^ 

lie a(jui, Exmo. Señor, otra suma que también es 
preciso suprimir. 

Aun existiendo la ley, la suma en que se presupues¬ 
tan esas valores estarla enormemente exajerada. 

No es posible persuadirse que li.OOO acciones, impor¬ 
tando 1:150.000$ de los cuales .se adeuda próximamente 
la mitad—y que por consiguiente representan un solo 
valor nominal de 500.000 mas ó ménos—pudieran rea¬ 
lizarse á tal precio, cuando el Ferro-Carril está por de¬ 
cirlo asi en proyecto, y cuando es notorio que han llegado 
á venderse acciones al 25 p § de su valor escrito. 

Pero por ahora ni aun hay para que entrar en apre¬ 
ciaciones.—La ley á que se refiere el presupuesto no 

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existe, puesto que habiendo sido vetada por el P. E., volvió 
á la H. A. G., que no insistió en ella, dejando al Gobierno 
hasta imposibilitado de entraren neíjociaciones de venta. 

Entre tanto, unida esta suma de 500.001)$ á los 
rOO.OOO de deficiencia en las rentas departamentales, as* 
cienden á la cantidad de ^:200.000$ de rebaja que aun 
es preciso aumentar próximamente en otros 300.000 
que resultarán de las rentas de Aduana. 

Ellas han sido calculadas en 2:956.000$, cuando las 
del año próximo pasado solo llegaron á poco mas de 
2:755.000; y no es prudente suponer, cuando los cere des 
han sido tan deficientes, tan |)equeños los trabajos de Sa¬ 
ladero, y en fin cuando tantos valores han sido ó perdidos 
por causas naturales ó sobre todo destruidos por la {{uer- 
ra, que las rentas lleguen ni aun á igualara las del año 
que ha terminado, y mucho inénos á escederlas. 

Todo esto da, pues, un resultado de 1:500.000$, que 
es preciso disminuir del cálculo de recursos, lijado en 
5:085.799$ y reducido por consiguiente 4 la suma <le 
5:585,799. 

De esto 4 la cantidad do 0:298.980$ de gastos deler- 
iiiiiiaiios por ePpresupuesto, medía una diferencia de mas 
de 2.7 0.01)0$—sin contar todavia los gastos do guerra 
no presupuestados y que tampoco es posible presupues¬ 
tar, pero (jue podrian estimarse en 1:000 000. 

Ya he dicho. Exmo. Señor, que el cuadro que trazo no 
es halagüeño, pero juro que en mi conciencia es verda¬ 
dero. Es ei resultado de los datos oficiales ya espuestos, 
lógicamente apreciados. 

Repito, que los hombres sobre los cuales pe.sa la res - 
pi'.iisabilidatl del porvenir, no tiene el derecho de hacer¬ 
se ilusiones. Deben buscar la verdad, y sobre todo decir¬ 
la al pueblo; que cada hombre estime la situación por si 
mismo, examine nuestras vistas y las juzgue al través de 
su propio criterio. 

Rara atender, Exmo. Señor, á las erogaciones presu- 


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M 


puestadas y á las extraordinarias de la guerra en el pre¬ 
sente año, hay que cubrir un déficit de $ 4.000,000. 

Esta suma es absolutamente indispensable que sea 
cubierta. 

Ella representa la existencia diaria de dos millares 
de familias, cuya escasez de recursos viene á reflejarse 
sobre la propiedad con los alquileres que no se pagan 
y sobre el pequeño comercio por la escasez de consumo 
Vale decir, que los intereses mas poderosos de lasociedad, 
llegan á ser afectados poa la falta de puntualidad en los 
compromisos del Gobierno. 

Los 400.000 $ mensuales que llegan á constituir la 
suma de 4:000.000, son por decir asi, la vida del pueblo, 
que no debe ser interrumpida sin esponerse ¿graves per¬ 
turbaciones. 

En el malísimo estado financiero en que se encuen¬ 
tra nuestro pais, la acquisicion de esa suma debe ser ob¬ 
jeto de graves meditaciones. 

Ella no puede ser obtenida, por medio de contribu¬ 
ciones sobre la propiedad, industria o comercio. Toda 
contribución seria onerosa,y sin emplear la violencia, ab¬ 
solutamente ilusoria. No quedan pues, mas que dos me¬ 
dios que son: ó la emisión garantida, ó el empréstito. 

V. E. me permitirá que procure examinarlos dete¬ 
nidamente Cvmo que dependen de ellos grandes intere¬ 
ses políticos y sociales. 

El empréstito puede asumir varias formas—Informa 
común, la cantidad dada con tal interés, tal amortización 
ó á tal plazo. 

Puede presentarse también bajo la emisión de títu¬ 
los de deuda, con tal interés y tal amortización. 

De uno ú otro modo, á mas de ser ruinosa, es iné- 
ficaz. 

Digo ruinosa, porque á mas de serlo para el Estado 
lo es también parajios particulares. Trae inevitablemente 
aparejada la creación de nuevos impuestos para pagar su 


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interés y amortización—esos impuestos que, ó pesarian 
sobre la prop'edad á la que serían funestos, ó sobre el 
comercio que seria ahogado por ellos, produciriun ne¬ 
cesariamente un malestar que ningún hombre acostum¬ 
brado á los negocios públicos puede <lojar de proveer. 
Sin contar con que serian contraproducentes, pues es un 
axioma de econoraia política que el aumento de contribu- 
cionmas allá de un cierto límite disminuye la renta que 
se pretende aumentar. 

En épocas desastrosas como la que atravesamos, el 
límite á que la ciencia debe referirse es el st',tAi, (¡no, en 
el cual hasta las contribuciones existentes son ¡lenosas y 
dificilmente cobradas. 

Si fuere necesario comprobar esta verdad, hay están. 
Exilio. Señor, los dalos de la Colecturía General, prontosá 
demostrai lo. El 2p. § adicional producía ordinariamente 
niiis de 22,000 ^ mensuales; cuando se creó por la ley el 4 
p § adicional, el 2 p. § bajó á dar menos de 10,000 en 
los meses de Noviembr«e y Diciembre; y el 4 p. § que de¬ 
biera dar mas de 45,000, solo daba 20,000 en mi mismo 
mes. Vé V. E, que el axioma es infalible, y obstinación 
sería el pretender aumentar bajo cualquier forma unos 
derechos (jue solo producirían un gravamen penoso para 
el pueblo, y una disminución casi inevitable en la renta. 

¿No sería,l']\mo. Señor,el colmo déla imprevisión, el 
íiliogar el progreso del Comercio de nuestra Nación, el po¬ 
nerlo en estado de no poder competir con el del Rio de 
la Plata en general, sobrecargándolo con derechos que 
ya empiezan áser exherbitantes? 

Hoy el término medio do nuestros aranceles es un 
20 [). 2 , pero tiene á mas un í I p. § adicionales sobre 
la importación—algo mas,pues existe un 4 por mil adicio¬ 
no!. Asi nuestro comercio tiene mas del 31 p. ® de dere¬ 
chos de importación, en tacto que la exportación está re¬ 
cargada con un 6 p. § de odicionales afectos á distintas 
deudas. 


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13 — 


¿No es consumar la ruina de nuestro país, el poner á 
su comercio en condiciones inferiores á los de toda Sud- 
Aniórica, si se esceptúa al Brasil? 

Confiemos^ Exmo. Señor, en que el patriotismo y la in* 
telíqencía sabrán evitar mayores males. 

Ahora formulemos rápidamente un cálculo para com> 
prender mas bien hasta qué punto un empréstito sería 
perjudicial al Estado. 

Necesitamos, ya está demostrado, una suma de 
^ -írOOO 000. Supongamos lo mas ventajoso: lo imposible. 
Suponqatnns que lo obtenemos á la par y al 1 Jp § de in¬ 
terés. Y bien: serian 600.000 ^ sin contar amortización. 
¿De dónde sacarlos? ¿De la propiedad? 

La Contribución Directa de 4 por mil solo ha produ¬ 
cido en el año 70—247,000. Todo hace presumir que no 
será mayor este año. Sin embarqo ¡cuán gravosa es al 
pueblo en estos momentos! ¿Podría agravársele todavía 
con otros 600.000 ni aquí, ni en la campaña? 

Si tal suma se impusiese sobre el Comercio ó la in¬ 
dustria, cuando hasta es pesada la patente ¿ quedarían mu¬ 
chas tiendas, almacenes, carpinterias, etc., que no se 
cerrasen? 

Podria imponerse en nuevos derechos adicionales 
de Aduana. Pero seria un medio infalible de arruinar 
nuestro Comercio, y disminuir nuestras rentas—estas 
inclusive. 

l’l empréstito, pues, se presenta ruinoso bajo todos 
conceptos. 

J>a emisión de títulos de deuda lo seria mas todavía. 
Para obtener 4:000.000 ^ por una operación de títulos, 
seria necesario emitir cuando menos 42:000.000. No 
gozaría mas del interés del 6 p. § Mas este 6 p § repre¬ 
sentaría 720.000$ anuales; y como queda demostrado á 
propósito del empréstito, no habría de donde sacarlos. 

Por otra parte, no sería digno de buenos ciudadanos 
el gravar asi el porvenir de la Pátria, elevando deudas ya 


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escesívas y que llegan á 50:000.000 entre con¬ 
solidadas y reconocidas, hasta la suma de 42;000.000. 
Ademas los títulos de Deuda Interna, que por el 
interés de que gozan debieran valer el 50p. §, están en 

5 laza al 52 ó 55, no obstante que solo ascienden á poco mas 
e 7:000.000. Si por una nueva emisión se triplicasen, 
seria evidente su depreciación, produciendo la ruina de 
los tenedores de deuda, y á mas la ineficacia del recurso, 
pues seria imposible obtener en plaza ni aun el 20 p. g 
sobre los nuevos títulos. 

V. E. vé cuán inconveniente es bajo todas sus formas 
el empréstito, aun dudo caso que por la escasez de nu¬ 
merario en plaza pudiera verificarse, cosa que seria im¬ 
posible, á menos de dar curso legal á algún Banco y re¬ 
producir asi en el año 4872 las crisis del 68. 

Procedamos ahora á contraemos al examen de una 
emisión de papel menor por la suma de $4:000.000. 

V. E.no ignora que muchos meses antes de haberme 
honrado con su confianza, encargándome del Ministerio 
de Gobierno, yo he manifestado por la prensa que, dadas 
las circunstancias, y las causas que las habian producido, 
nohabia otro medio desalvar,ó por lo menos,de modificar 
la crisis financiera, que una emisión garantida. 

Yo era entonces completamente ageno á todo interés 
administrativo. Hoy,Exmo. Señor, como que la situación 
no ha variado, sino en el sentido de empeorarse, pienso, 
como es lógico y natural, del mismo modo que pensaba 
entonces, movido del deseo de salvar á r.uestra Pátria de 
la guerra civil que la devora, que necesita medios de 
acción poderosos para terminarla en breve tiempo; y de 
salvarla á la vez de esa crisis financiera que ahoga su 
prosperidad futura. 

Permítame pues,V.E., entrar en el exámen de lo que 
sería una emisión garantida. 

Retirada de la circulación la emisión menor que hoy 
existe, ya sea por la Junta de Crédito Público, ya sea por 


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15 — 


los Bancos á que correspondan los 4:000.000 de eraisiou 
ííienor á efectuarse en emisiones sucesivas, la primera de 
írOOO.OOO. cada una délas sietemensualida<les(¡o 400,000, 
entraría á circulación sin quebranto y á mi juicio sin nin¬ 
guna dificultad. 

En primer lugar, porque estaría garantida á época 
fija; y en segundo lugar, porque no es otra cosa el papel 
que circula hoy que en último resultado no es oro, ni será 
oro. hasta tanto que el Estado convierta los 6:000.000 que 
le sirvan de hase. 

La tuoralidad administrativa y el bien del Estado 
exigen que la emisión se halle garantida. El Estado pue¬ 
de hacerlo de un modo doble: 

La garantía, eventual en cuanto al tiempo, pero se¬ 
gura en el hecho del gran Empréstito Europeo para con¬ 
vertirla, y la gaiav!tía positiv a de edificios nacionales para 
rescatarla en un ])lazo detei ininado. 

Veamos, Exmo. Señor, lo que son estas garantías. 

En cuanto al gran Empréstito por mi parte ni aun 
siquiera lo intentarla en las tristes circunstancias en que 
se encnentru i:uestro país. 

No se hacen empréstitos á Naciones devoradas por la 
{{uerra civil y en caso que so hagan son en pequeña can¬ 
tidad y snniamenle gravosas. 

El iünpréslito se efectuará y en buenas condiciones 
un año después de restablecida la paz. Intentarlo antes es 
esponer á un desaire el crédito de la República. S. E no 
ignora (juo verificado ya en una tercera parte fue descon¬ 
ceptuado y j)8rdido en la plaza de Londres por la presen¬ 
cia del enemigo á las puertas de la Capital. 

Asi, Exmo. Señor, el Empréstito es seguro en cuanto 
al hecho, pero no es del momento. Por eso y á todo even¬ 
to, procediendo seriamente debe fijarse un plazo, un poco 
largo, para proceder por su medio á la conversión. 

Én cnanto á las garantías territoriales, que en este 
caso vendrían á ser subsidiarias, pero á plazo fijo, deben 
estar claramante determinadas. 


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— 16 — 


Ellas podrían ser: 

El Mercado Viejo, ese ediñcio sin aplicación que 
la higiene y la comodidad de la ciudad exijen que desa¬ 
parezca, y por el cual ya hace tiempo que se han ofre¬ 
cido '1:200.000 $ al Gobierno; 

2.® El edificio del Fuerte, donde ya no hay espacio 
para las oficinas, y que podría valer bOO.OOO; 

5.* El Fuerte de San José, el de Dragones y el Liber¬ 
tad, que valdrían mas de 4 lOOO.OOO; 

4.® La parle que corresponde al Gobierno, del Ferro¬ 
carril Central, que cubierto lo que se le adeuda con men¬ 
sualidades de 50.000 bastaría á llevarlo del otro lado 
de Santa Lucia, representando entonces un capital de 
2:000.000 por el interés de 'I5p. §, que cálculos minu¬ 
ciosos prueban que debe producir. 

Tales garantías, aun sin contar con otros seis edifi¬ 
cios esclusivamenle del Fisco que existen en la Capital, y 
que representan sumas enormes, bastarían para rescatar, 
sin sacrificio alguno del Estado, y aun con general utili¬ 
dad, los 4:000.000 de emisión mencr, que son á mi juicio 
indispensablemente necesarios, en el caso en que fuere 
preciso rescatarlos, y no hubieren sido convertidos en 
oro por el Empréstito Europeo. 

Permítame V. E. insistir en esto. La entrada sucesi¬ 
va en circulación de 400.000 $ mensuales, lejos de causar 
perturbaciones al comercio o á la propiedad, los vivifica¬ 
ría. Aun sin las circunstancias escepcionales en que nos 
encontramos, seria una necesidad para la República. El 
oro puede desaparecer por crisis ocasionadas en cual¬ 
quier parte del mundo: los valores que tienen una garan¬ 
tía nacional son susceptibles de oscilaciones en plaza, 
pero son también los verdaderos reguladores de la ri¬ 
queza nacional y los agentes invencibles de su posperi- 
dad. 


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Rivertíde 


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